24 febrero, 2016

Emigración Armenia

Juan José Jusid -1974 – Version libre

Los armenios llegaron a nuestro país por un hecho fortuito. Las razones que los obligaron a emigrar fueron diversas, pero la principal fue la defensa de un derecho que es innato e inherente al hombre, La Vida.
Armenia es un pueblo sumamente cristiano. En aquel entonces se encontraba en total dominio de los turcos, que encubiertos en su religión, programaron hacer desaparecer al pueblo armenio de la faz de la tierra.
Como consecuencia de esto, los armenios fueron obligados a partir hacia otros países en busca de la paz y tranquilidad que en su tierra natal no tenían.
A partir de aquí y desde hace varios años, se acuña un término que se conocerá como sinónimo de dispersión, Diáspora.

Diáspora: término que deriva de la palabra dispersión. Aplicable a los pueblos perseguidos, en este caso los armenios. Existe Diáspora, tras la dispersión de su gente por el mundo. Y cada uno de sus miembros fuera de su país la constituye.

Muchos países recibieron con los brazos abiertos a esos sobrevivientes, y les brindaron todas las comodidades necesarias para encarar una nueva vida. Argentina, y Córdoba particularmente, no fueron la excepción.
Los primeros armenios emigraron hacia Siria, Líbano, Rusia, Francia, Grecia y Estambul con idea de regresar a su patria en algún momento. Pero desde aquellos lugares también debieron escapar, pues la persecución no tenía fronteras y entonces decidieron cruzar el océano, llegando hasta América, desparramándose por Estados Unidos, Uruguay, Venezuela, Chile y Argentina o tomando otros rumbos como Australia.

Del masivo ingreso de inmigrantes del ’20, muchos eran agricultores, comerciantes, zapateros, costureros, carpinteros, tapiceros, etc., otros trabajaron en los talleres del ferrocarril, o como barrenderos municipales, pero con el correr del tiempo fueron buscando su progreso personal, con lo que le permitieron a sus hijos alcanzar la posibilidad de estudiar.
Gracias a ésta vocación de vida muchos lograron alcanzar formación intelectual, los descendientes se convirtieron en profesionales que se han destacado y se destacan en diversos ámbitos de la ciudad, la provincia, el país y muchos cruzando las fronteras al mundo.

Muestra la fuerza y el valor de los que sobrevivieron, enaltece el sentido de construcción de la identidad, y compromete al trabajo de mantenerse firme en el desarrollo de los sentidos y sentimientos.
Son las sabias palabras del Maestro, Escritor y Pensador Armenio:

“Me gustaría ver si existe en la tierra
Algún poder capaz de destruir esta raza;
Esta comunidad insignificante,
Cuya historia no ha llegado a su fin,
Que tuvo numerosas batallas perdidas,
Cuyas estructuras se han desmoronado,
Cuya literatura no es digna de ser leída,
Ni su música, de oída,
Y cuyos ruegos no han sido contestados.
¡Adelante! Continúen aniquilando esta raza
¡Destruyan a Armenia! ¡Miren si pueden hacerlo!
¡Déjenlos sin comida!
¡Quemen sus casas e iglesias!
Pero luego miren si nos son capaces de volver a reír.
Y cuando dos de ellos se encuentren en cualquier
Lugar del mundo, vean si no vuelven a crear
Una Nueva Armenia.

– William Saroyan

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